30 setembro 2008

Polandia, datos y reflexiones

Para finalizar las entradas sobre Polonia y dejar de monopolizar este blog, lo último que voy a hacer es marcar unos cuantos hipervínculos sobre aquéllo que más nos ha gustado, a fin de que valga para cualquier navegante que vaya a visitar esas tierras.

Los mejores hostels en los que estuvimos:
Cracow Hostel
Orange Hostel (Torun)

Los peores hostels que padecimos:
Pepperland Boat (Gdansk)
Dizzy Daysy (Poznan) -- imposible peor que esto. Hasta condones tirados en el baño.

Lugares dignos de ser visitados (para la mayoría es útil el inglés):
Minas de sal (Cracovia)
Colina de Wawel (Cracovia)
Auschwitz
Senderismo por Zakopane
Plaza Mayor de Varsovia
P.N. de Bialowieza
Casco Viejo de Gdansk
Castillo de Malbork
Casco Viejo de Torun
Ayuntamiendo de Wroclaw

Los mejores bares y pubs que visitamos (en Wroclaw y Varsovia no salimos, así que no hay reporte de ellos):
Carpe Diem (Cracovia)(rock internacional y polaco en una sala; hits en la otra)
Yesterday (Gdansk)(música de ayer y hoy, cuidado con la gente haciendo el vinagre)
NRD (Torun)(la bohemia hecha pub, un sitio único de verdad)
Kultowa (Poznan)(garito homenaje a uno de los mejores grupos de rock polaco)
Alcatraz (Poznan)(música étnica, hip hop y funky en un garito sin aire acondicionado)

Y algunos de los platos típicos que degustamos y recomendamos por su sabor:
Pierogi
Zapiekanka
Zurek

Y nuestras bebidas favoritas:
Zubrowka (vodka)
Zywiec (cerveza)

28 setembro 2008

Polandia, parte 5


Día 11: Amanecemos en Torun, y comenzamos la visita a esta pequeña ciudad, que sin duda se ve en unas 4 ó 5 horas, pero en la que íbamos a estar más tiempo porque teníamos conocidos. Todo el casco viejo de Torun es medieval y es patrimonio UNESCO, así que empezamos la visita por lo más alejado del centro, las ruinas del castillo (en la foto). Avanzamos hacia la casa donde nació Copérnico (que ahora está reconstruido como un museo totalmente prescindible), y luego fuimos viendo otros monumentos e iglesias hasta desembocar en la plaza mayor y ayuntamiento (en la otra foto, con la estatua de Copérnico tras nosotros) sobre la una y media, hora del encuentro con nuestras guías, Katia y su hermana. Ellas nos llevaron a comer a otro espectacular y barato sitio, en la plaza mayor, y luego con ellas nos acercamos a los arrabaldes, para ver el otro Torun, el de la gente que vive allí. Sin embargo, su papel de guías lo iban a desarrollar by night, es decir, llevándonos a los bares más espectaculares de la ciudad. Sin duda esta fué una de las noches más animadas, por la calidad de los garitos visitados (como el NRD, un bar de estudiantes de Bellas Artes que era la bohemia elevada a la enésima potencia, y que sin duda fue el garito más interesante del viaje). La noche además fue la más larga: nos acostamos casi a las 4, todo un record en Polonia.

Día 12: No madrugamos en absoluto, pues sólo teníamos que visitar Poznan, la penúltima parada en el camino antes de regresar a Wroclaw. Esta ciudad es bastante grande y la opción era verla a golpe de mediodía-tarde para dedicarnos de nuevo al mundo de la noche. Las cosas no podían salir mejor, puesto que en el bar donde estábamos celebrando el cumpleaños de Mariña apareció una camarera que había estado en Valladolid y nos ofreció una lista de garitos donde "chicas polacas bailan como locas", palabras textuales. Así que la visita no fue mal: en la foto se puede ver lo más destacado, el ayuntamiento, en una plaza que no desmerece en absoluto, y la noche nos dió para visitar otros bares realmente grandiosos (aunque el trío de los mejores lo componen, de modo destacado, el pub Dragón, el pub Kultowa y el pub..., cuyo nombre no recuerdo, pero donde el txiki se quedó solo bailando hasta las mil). La razón de que txiki se quedara sólo hasta el amanecer no fue solo por la calidad de la noche poznenca, sino también porque nuestro hostel era un auténtico antro (un tugurio, una vergüenza).

Día 13: Nos lo tomamos con mucha calma y regresamos a Wroclaw para pasar el día. Allí descansamos y por la noche cogemos un vuelo a Londres, donde dormimos aguantando la peste que soltaba el txiki tras una noche casi sin dormir y con nuestras espaldas en el frío suelo. Finalmente, el día 14, 31 de agosto, a las 7 de la mañana, regresamos a España. Finalizó nuestro gran viaje.

24 setembro 2008

Polandia, parte 4


Día 8: Llegamos a Gdansk, capital báltica de Polonia. Con el Txiki picado por perder la guarida del lobo el día anterior, y los demás un poco cansados, comenzamos a patear sus calles, de las que podemos destacar, por la mañana, el Molino Viejo (muy bonito por fuera pero reconstruido en centro comercial por dentro), el Gran Arsenal (una fachada alucinante pero también albergando un centro comercial) y la calle principal Dluga, llena de edificios caralludos como el ayuntamiento, en la foto. Comemos y por la tarde conseguimos alojamiento en un barco-hostel anclado en el río, lo cual suena muy bucólico pero resulta ser una puta mierda: huele mal, es caro y tiene arañas peludas por doquier, amén de que, aún encima, dormimos cada tres en seis metros cuadrados. Además a la tarde vemos los alrededores del río Motawa y la catedral de Gdansk. A última hora, nos toca visitar el símbolo de la ciudad, la grúa medieval 8nada del otro jueves, además de curioso. Por la noche, Raúl le hace el fujitsu a una estonia y nos enteramos, oh dios, de que la marcha de Gdansk está despertando. Eso es igual a no haber: todo cerrado a la una. La peña? En Sopot.

Día 9: Gdansk es una triciudad, y al día siguiente nnos dedicamos a visitar sus alrededores. Camino de ellos, nos detenemos en Oliwa, un barrio periférico, para ver el segundo órgano más grande de Europa y pillar, de puta chorra, un impactante concierto de órgano que nos deja flipaos. Con unas sensaciones buenas (el sitio no es para cagarse, pero el órgano sí, y funcionando ni os cuento), vamos a ver otra txikiapuesta, un destructor de la II guerra mundial a Gdynia (pronunciar giña), que resulta confirmar nuestra teoría de que el tipo es gafe: es bastante ful. Todo se iba a remediar con la visita a Sopot, un delicioso pueblo costero tipo turístico con una avenida generosa, una casa deformable muy curiosa(en la foto) y la "molo", escollera de más de 500 metros hacia adentro del mar. Los más valientes nos bañamos (Mariña y yo, por si alguien lo duda), y arrancamos en crucero de nuevo hacia Gdansk. Sin saberlo muy bien, desembarcamos en un sitio bastante decadente llamado Nowy Port y pateamos por allí, esperamos un bus fantasma, cruzamos el río en ferry por 10 céntimos de €, vemos muros a punto de derrumbarse y cogemos el tranvía en a tomar por culo. Esa noche, nos íbamos a encontrar a unas polacas con las que conversamos durante más de una hora que nos iban a asegurar que NoWy Port era el peor y más chungo barrio de Gdansk. Pa habernos matao...

Día 10: Salimos de Gdansk después de otra noche de lujo en el barco fantasma y nos dirigimos a Malbork, donde está el castillo de la orden teutónica más grande de Europa (UNESCO). Una verdadera mole de ladrillo enorme que ocupa medio pueblo y que se tarda en recorrer más de dos horas. La visita es gratificante e interesante, pero nos deja el día ya bastante colgado. Arrivamos para dormir en Torun, nuestra siguiente parada, en donde cogemos el mejor hostel de todo el viaje, el Orange. Además, en la cena descubrimos que las ciudades universitarias son iguales en todos lados: nos metemos un atracón por las tres cuartas partes de lo que venimos pagando... Torun nos va a gustar... así que nos vamos muy felices a cama.

18 setembro 2008

Polandia, parte 3


Día 5: El día 5, viernes, comenzó con los graznidos de Tania, unos sonidos guturales que nos alertaron a todos y nos pusieron bastante nerviosos, primero, y luego supusieron las risas del viaje. Este día estaba enteramente dedicado a Varsovia, la capital polaca, comenzando la visita a las nueve de la mañana. La mañana la dedicamos a la parte central de Varsovia. Apreciamos (unos más que otros) la arquitectura comunista en su máximo esplendor con el mastodóntico Palacio de la Cultura, recorrimos la calle Real de arriba a abajo viendo todos sus monumentos (entre los que se encuentran numerosas iglesias fuente de discordia y la universidad) y desembocamos, por fin, en el decepcionante palacio Real y en la colorida plaza de la ciudad Vieja (en la foto). La plaza, pequeña y con muchísimo encanto, es Patrimonio de la UNESCO y me consta que es un impresionante trabajo de reconstrucción, pues quedó destrozada tras la guerra y eso apenas se nota, si no fuera por las interesantes postales y fotografías que los habitantes de Varsovia tienen puestas por todas las calles céntricas, mostrando lo que alemanes y rusos dejaron tras de sí. Tras comernos las pizzas más grandes de nuestra vida (65 cm de diámetro) nos desplazamos a las afueras a ver los jardines del parque Lazienki, un auténtico bosque en la ciudad. En el centro del mismo está el "Palacio en el agua" (en la foto), llamado así porque une las dos orillas de un estanque central, y el mismo se refleja en la tranquila agua del lago. A fin de dormir cerca de nuestro siguiente destino, cayendo la noche viajamos a Bialystok, en donde cogimos hostel.

Día 6: Tempranito, por la mañana (a las 6), nos agarramos un bus de, por lo menos, hace 40 años, y tras dos horas de viaje llegamos al único bosque no alterado por la mano del hombre en Europa, casi en la frontera de Bielorrusia: la selva de Bialowieza. Es un sitio en el que la experiencia es bastante filosófica, con esto quiero decir que lo mejor era perderse reserva adelante escuchando, simplemente, el sonido del bosque, respirando aire puro y en un contacto total con la Naturaleza. De todas formas, es famoso por ser uno de los pocos en donde hay bisonte europeo viviendo en libertad, animalillo que intentamos encontrar con nuestro guía en español Adam (en la foto)(por el que pagamos unos 60 euros entre los siete por un paseo de más de tres horas) , pero aburrido del turisteo no apareció (el muy cabrón). De todas formas lo más interesante fue el recorrido en bici por parte de la reserva (en la foto), ya por la tarde, perdiéndonos en las entrañas del bosque. Bialowieza era todo lo contrario de los Tatras, turismo ecológico para grupos naturistas cansados de la civilización, el sitio ideal para irte en caso de ataque nuclear. Únicamente dos decepciones en Bialowieza: la primera no comer bisonte en los restaurantes del pueblo (no había), la segunda es la separación del grupo; aquí Tania y Alberto se separaron de nosotros, partiendo ellos hacia Poznan y quedando cinco de nosotros para lo que quedaba de viaje.

Día 7: el peor día del viaje comenzó con los que quedábamos viajando por la zona de los 1000 lagos, en el norte de Polonia, con el fin de visitar la guarida del lobo, antiguo bunker de Hitler. Ese era el comienzo de la aventura imposible. De ella se desprende el concepto de que a domingo en Polonia lo mejor es no hacer nada, puesto que todo sale al revés. La guarida del lobo está a 7km de Ketrzyn, un pueblo pequeño entre lagos que da bastante miedo. Tras las amables indicaciones de un mesonero que chapurreaba algo de español y de un clon de Noel Gallagher pijo que nos decía (o nosotros creíamos eso) que nuestro destino se llamaba Wengozewo, cogimos un bus que nos llevó... a 10 km de la frontera rusa, en un pueblo de mierda (el tal Wengozewo) donde estaba en lago más grande de Polonia y cientos de adolescentes pijos polacos que se alquilaban cabañas para moñarse unos días. Ante el panorama (y después de que un autoestopista convenciera a un taxista vestido de enterrador de que nos llevara en taxi A LOS CINCO a la vez a la guarida del lobo, a más de 60km, por 30 euros), decidimos dar el día por perdido, regresar hacia atrás (bautizando a Wengozewo por el nombre Wengo-yego-y-mevoy) y dormir lo más cerca posible de nuestro siguiente destino, Gdansk.
Total, de los mil lagos, desde la ventana de los distintos transportes empleados (bus/tren) vimos unos 872, y recorrimos el triple de km necesarios para dormir en un sitio llamado Olsztyn, que tenía lo mismo de turístico que Zamora en julio.

15 setembro 2008

Polandia, parte 2

Día 2, por la tarde: Recorremos las calles de Cracovia y entramos a aquellas atracciones gratuitas que todavía están abiertas, caso de algunas iglesias y del patio de la universidad. Seguimos hasta el barrio judío, en donde vemos algunas sinagogas, como se ve en la foto, y cenamos en dicho barrio, defendido por los lugareños como el barrio de moda de Cracovia (por donde salen los polacos, huyendo de los guiris). Cenamos que te cagas en unas terrazas pero para salir de noche volvemos a la plaza mayor, con la intención de volver al garito mítico "Carpe Diem". Sorpresa cuando lo encontramos vacío (??-- y la gente que ayer nos sacó a la barra a bailar?) y nos tenemos que ir a visitar otras bares menos interesantes.

Día 3, por la mañana: Nos despedimos de nuestro genial hostel y nos desplazamos hacia la colina de Wawel, donde está la Catedral y el Castillo de Cracovia. Nos pasmamos ante la extraña Catedral, con tejados y popurrí de estilos, y decidimos no entrar al castillo, por las colas. Nos comemos un hotdog/butifarra y, tras sacarnos la foto de rigor por la ribera del río, arreamos a nuestro siguiente destino, Zakopane, centro del montañismo polaco.

Día 3, por la tarde: Recorremos las principales calles de Zakopane con un ambiente increíble y probando todo lo que nos encontramos (desde las zapiekankas hasta los quesos ahumados radioactivos). Finalmente llegamos hasta el teleférico y subimos a admirar los gloriosos Tatras, que se abren entre Polonia y Eslovaquiaformando un paisaje precioso. Ya de vuelta al pueblo, cenamos por menos de 10 euros cada uno en un sitio con músaca popular en directo y en donde...¡no sirven cerveza en la terraza por la proximidad de un iglesia! Maldito Woltija...

Día 4, por la mañana (hasta aproximadamente las 16h): Nos desplazamos en microbús hasta la localidad de Ziry, y muy temprano empezamos nuestra ruta de senderismo entre las montañas, por el valle Kosciesla. A mitad de camino accedemos a una cueva por la que transcurre el sendero, son veinte minutos de algo más cercano a la espeología que al trekking y a algunos les gusta tanto la experiencia que repiten a la vuelta en una cueva todavía más oscura y tenebrosa. Comemos en la orilla de un lago, cerca de una gorda de 100 kilos cuya camiseta reza -You are not dreaming--I´m real!- y luego nos dividimos para ver un mirador y echar un campeonato de "tiempo aguantado con los pies en el agua del río montañés", donde el representante de castilla la Mancha hace el ridículo.


Día 4, por la tarde-noche: tenemos la misión de intentar llegar a la iglesia de madera más emblemática de Zakopane y a la primera casa de este pintoresco estilo, pero apenas tenemos tiempo. así que preguntamos a una señora y caemos en la leyenda de la turista chapa. la señora es muy amable pero, en su buena intención, nos lleva a una iglesia en a tomar por culo que era muy bonita.. para haber sido construida en 1984. Blancos, empiezan a surgir tensiones, porque la tía no pilla ni las directas ni las directísimas para que se pire... así que nos resignamos y se remide llevándonos (esta vez sí) a la auténtica casa original de estilo Zakopane (en la foto). El día no acaba: nos cogemos un tren hacia Varsovia, en donde pasamos la noche en un reconfortable vagón de segunda apestando a cerveza (el vagón, nosotros esta noche no).

Y aquí lo dejo, con una foto de toda la mochipandi... para que se vea que los Tatras nos calaron hondo a todos...

13 setembro 2008

Polandia, Parte 1


Pues empecemos de una vez a dar algunos pequeños reportes con foto de lo ocurrido en Polonia las dos últimas semanas de agosto, que si no la gente va a pensar que nunca hemos ido por allí.

Día 0. El día de la llegada, el día en el que los diferentes miembros del equipo de expedición llegamos a Wroclaw, nuestra primera visita. La foto nos muestra la catedral, que estaba situada en una isla en mitad del río sólo a 5 minutos de nuestro hostel. Este día, además de arrejuntarnos, nos obligó a acostarnos muuuy temprano, la salida a Cracovia era sobre las 6 de la mañana. Tuvimos, eso sí, compañera de habitación que nos dejó sus bragas colgando en el baño (no sabemos si porque las había lavado o para que airearan--puagh).

Día 1, por la mañana. Intentamos coger un tranvía a las cinco y media pero, por no tener suelto, nos vemos obligados a atravesar los suburbios de Wroclaw dirección la estación de tren. Una cola interminbale en las taquillas, el caos generalizado y un gordofibio como monstruo de final de fase intentaron que perdiésemos nuestro primer tren, pero no lo consiguieron. Así que a las 11 llegamos a la que era una de nuestras visitas primordiales: Cracovia!! Nuestro hostel estaba situado de lujo, en la plaza mayor, con la iglesia de Santa María en primer plano, en la foto tras txiki, Iago y Raúl.

Día 1, por la tarde. Nuestra primera visita es a 11 km de Cracovia, en el pueblo de Wielicka, donde hay unas minas de sal Patrimonio de la UNESCO desde hace casi 30 años. Conseguimos un Tour en inglés y nos sangran las manos al comprobar el precio en euros de la "actividad": casi un billete azul de 20 eurazos. Nos bajan a más de 100 metros de profundidad, nos empezamos a congelar y asistimos a pobres recreaciones de cómo era la vida en la mina, con lo que yo y otros nos empezamos a poner ñordos. Todo cambia al llegar a la espectacular capilla esculpida en sal., uno de los recintos más impresionantes del viaje. Contentos, acabamos la visita cabreando a una guía italiana de la que finalmente nos hacemos amigos y regresando a Cracovia, donde tras cenar pasta (con AJO) venía la primera (y casi más espectacular) noche en Polonia... Bailando Limp Bizkit subidos a la barra de un pub!!!


Día 2, por la mañana. Nos desplazamos a una hora y media de Cracovia para visitar la pequeña localidad de Osciewin, no muy conocida por su topónimo polaco. Sin embargo, el alemán si nos suena más: Auswitz. Durante 4 horas, nuestra guía nos lleva por los campos de Auswitz y Birkenau (realmente impresionantes) mostrándonos algo tan lamentable que los escalofríos no dejan de llegarnos a la espina dorsal una y otra vez. El pabellón de los zapatos, los aseos de Birkenau, las historias del doctor Menguele o la irónica expresión sobre la entrada al campo (El trabajo os hará libres) nos dejan aturdidos. Sin duda, fue la visita más impresionante.

09 setembro 2008

Eran 2 (y se tocaban las tetas)

Antes de llegar la punto culminante del sábado pasado empecemos, como en todo buen cuento, por el principio...

Érase una vez un sábado cualquiera, mientras algunos estaban asandreando y otros mariñeando, 3 incorruptibles quedaban para una noche de relax, una entrevista de trabajo el lunes, un examen el domingo y un viaje hasta León también en domingo, eran las 3 excusas para una noche ligera.

Un primer revés, el Suizo está cerrado, las vacaciones del Sr. Miro son una buena excusa, por lo que nos encaminamos hasta el Faíscas, donde el amigo llo-ves (iagette dedicated) acaparaba el parchís y las cartas, en este garito cayeron 1 cerveza y dos cubatas, la culpa de consumición tan pírrica: el volumen insufrible del altavoz estropeado.

El siguiente desplazamiento nos llevó hasta “A nosa taberna”, grandes cambios en este establecimiento, el antiguo pozo-negro/baño-de-los-chicos ha sido sustituido por un lavabo perfectamente alicatado (y limpio), un baño ideal si sus dueños se dignaran a contratar el servicio de agua corriente. Cuando salimos (ya eran las tres) unos llevábamos 4 cervezas en el cuerpo y otros 4 cuttys y 4 brughales respectivamente, era una buena hora para desertar.

Hablar, reír, imaginarnos al GORDO-FIBIO (no existe parentesco aparente con PAN-FIBIO), una gran noche y grandes risas en una noche de relax.

Y, súbitamente, todo se torció.

02 setembro 2008

agardamos novas dos grandes exploradores traspolacos

Hola a todos
Tras a pausa estival, o blog volve á vida. Agardamos os comentarios, rajadas e suxestions de todos os parroquianos. Para romper o xeo, aí vai unha foto do london chumeting team