23 novembro 2009

Operación Toalla: de como Portugal invade Ribadavia...

Outra vez!! E mira que xa parecía que nunca máis se volvería a falar do tema, pero volveu a sair: e se Portugal invade Ribadavia, ¿que? ¿Imos defendela ou renunciamos ós ribeiros? Grande dilema existencial discutido en profundidade o sábado no foro adecuado (é dicir, un bar) cos ponentes da primeira edición (hai xa uns anos, no marco incomparable do Imperio)

Para información de calquera curioso, España carece de submarinos nucleares (por moito que desconfíe Pan) e hai que deixar de facer o gandul desta forma, que despois o finde non cunde nada!!

PD-. Recollendo o guante de Mariña e Kopi, temos que abrir un debate sobre o particular de cómo estrenar o 2010.

Recomendo consultarlle a xente ben informada na materia

16 novembro 2009

El tema de la mandanga, si, el tema de la mandanga...

Para que non queden máis dúbidas sobre o particular, adxunto a letra de tan insigne himno. Ademáis, así quítolle a exclusiva a Kopi publicando entradas!!

A andaina estivo caralluda: bo tempo, bo ritmo e bo xantar...

Entré en una discoteca, soy timido y me asusté,
pibitas que con quince años y los chavales también
hablaban de cosas raras de lo cual no me enteré
les diré lo que decían, les diré lo que decían,
por si saben lo que es

ESTRIBILLO (X 2):
Que dame la mandanga y déjame de tema
dame el chocolate que me ponga bien
dame de la negra que hace buen olor
que con la maría vaya colocón

Pasados 20 minutos sin saber cómo y por qué
con el aroma del humo yo tambien me coloqué
me dijeron los chavales ven acá y aplastaté
le pegué a la mandanguita, le pegué a la mandanguita
se acabó mi timided

ESTRIBILLO (X 2)

Me voy pá la discoteca a buscar mi churifú
mirad si me pongo bien que creo que soy Kun Fú
lo mismo en Valladolid, Toledo que Salamanca
Todo el mundo baila ya, Todo el mundo baila ya
el ritmo de la mandanga

ESTRIBILLO (X 2)

08 novembro 2009

Balkans!, etapa 7 -- Bosnia i Herzegovina



Cuando ya estábamos medio aburridos de tanta playa, catedral, puerto y, sobre todo, turistas a cascoporro inundándolo todo, cruzamos la frontera y cambiamos de país, haciendo una excursión a Bosnia.
Bosnia poco o nada tiene que ver con lo observado en Croacia. Aquí todavía se ve y se escucha en las calles que hubo guerra. Las fachadas de los edificios de cualquier ciudad todavía están atravesadas por la metralla, y muchos parques ahora son cementerios islámicos, lo que añade a las ciudades más visitables un aire chungo e incómodo que sólo estando allí se puede describir.
Nuestra primera parada, Mostar, fue arrasada totalmente en la guerra, y su mayor icono, el barrio medieval y el puente viejo, fueron reconstruidos hace sólo 5 años siguiendo el trazado original. Si bien la reconstrucción es perfecta y el barrio medieval parece totalmente el verdadero (dándonos una colección perfecta de callejuelas y casas bajas dominadas por el puente), eso ha mermado la reconstrucción del resto de la ciudad. La entrada en la misma da miedo en estado puro, sufres de paranoia ante posibles robos en la estación de buses que se cae a cachos, y hasta que uno se topa con un habitante y habla con él no se queda más o menos tranquilo ojo que digo hablar y no ver, pues si sólo los ves ganas más miedo: la pobreza es exacerbada). Los bosnios son hospitalarios a pesar de que Europa los vendió en la guerra...
Otra de las visitas interesantes que hicimos tanto en Mostar como en Sarajevo fue a casas musulmanes de los siglos XV-XVI, una especie de "pazos" pero al estilo islámico, los cuales puedes recorrer y visitar a tu antojo.
Si el miedo al llegar a la estación de Mostar fue considerable, no digo nada del que experimentamos al arribar a Sarajevo, que tiene medio millón de habitantes. De nuevo salvados por un amable ciudadano, llegamos a nuestro destino, un extraño hostel en el que era obligatorio andar descalzo, y comenzamos la visita a la zona (tambien un poco desvastada) aconsejados por mi amigo Álex, que está allí con la UE. El mayor atractivo de Sarajevo, la Biblioteca Nacional, levantada según los planos de la de Alejandría y símbolo de la Bosnia islámica, fue quemada durante la guerra por los serbios y ahora sus fachadas están siendo restauradas, así que apenas se puede ver. A pesar del asedio de tres años al que fue sometida, Sarajevo conserva sus encantos en la zona vieja, de madera y de casa muy bajas, con varias mezquitas y palomares, y con los ya nombrados cementerios, siendo el más espectacular (ver foto) el de una de las colinas de la ciudad en el que está enterrado el presidente bosnio durante la guerra, Izetbegovic.
La hospitalidad de Álex fue mayor de la esperada debido al sitio al que nos llevó a cenar, el la ladera donde, años atrás, se habían celebrado los JJ.OO. de invierno, en una casa típica donde nos pusimos las botas por trece euros cada uno... y es que Bosnia es muy barata comparada con sus hermanas balcánicas.